¿Alguna vez has experimentado el sentimiento que te quema y te empuja a dejarlo todo e ir a explorar el mundo? Creo que a los viajeros nos da un síndrome. Es como si un bicho nos picara y nos activara un «no se que en no sé dónde» que nos invita a dejarlo todo e irnos de viaje. Un poco como el que le picó a Forest Gump cuando decidió correr y correr sin parar, para darle la vuelta al mundo guiado simplemente por su deseo incontenible de moverse, de ir y buscar algo desconocido. El punto es que ese deseo tiene incluso su propio concepto, se le conoce como Wanderlust y viene de las palabras alemanas wandern, que significa «caminata» y lust que significa deseo. La palabra se acuñó luego como el «fuerte deseo o impulso por viajar y explorar el mundo».

¿Cómo puedes saber si el Wanderlust está activo en tus venas?

Los síntomas casi siempre van acompañados con una sensación de inconformismo laboral, tristeza existencial, sensación de náusea por la rutina, como hastío, algo profundo que incomoda tanto que te obliga a empacar porque sientes que naciste para viajar. El confort que produce la rutina, sin embargo, nos mantiene dopados, estables y en «sensación de control». Lo cierto es que controlamos tan poco que vivimos el mismo día durante meses o años y nos damos cuenta de ello cuando, un día, nos preguntamos: ¿a qué hora pasó tanto tiempo? y nos enteramos de que aunque han pasado muchas cosas, no ha pasado nada.

Veamos algunos de los síntomas que prueban que tienes el wanderlust activo en la sangre, y si no por qué deberías empezar a viajar ahora mismo.

Yo (Lina) siento que el wanderlust se me activó la primera vez que me fui a Francia. Recuerdo la sensación en el avión, sentí que eso era lo que quería hacer por el resto de mi vida, viajar y viajar. Pero aunque viajé un montón durante mis años universitarios e incluso me fui con Mau a un viaje largo por América del Sur durante varios meses, y siempre sentía que eso era lo que quería hacer, «lo normal» ganó la batalla y nos instalamos en la vida común y corriente. Pero entonces llegaron las deudas normales, el estrés normal, la rutina normal de la vida normal y por poco y me vuelvo loca, como normalmente pasa. Pero seguíamos sin tomar la decisión

Da miedo dejar de hacer lo que dicta la norma.

Cuando más te urge cambiar la monotonía es cuando más a prueba te pone la vida: caí en las trampas del sistema y pasé a convertirme en una «profesional buscando empleo». Sentía hastío, ganas de correr, de moverme, de irme a buscar algo más que esto. En ese momento, el wanderlust se reactivó con más fuerza. Decidimos hacer algo diferente y realizar nuestro sueño: lo vendimos todo para irnos a recorrer el mundo. Plop!

¿Puede alguien después de los 30 seguir pensando en viajes y llevar la vida en una mochila? Siiiiiiii!

Viajar es cambiar la manera de observar las cosas; apreciar el ruido de una urbe inmensa, el trajín de las ciudades, los ritmos de vida o el silencio de una montaña; sabores que recuerdan la infancia o de otro lado del mundo, aromas nuevos, colores. Es como ponerse unas gafas que te hacen ver las cosas en tercera dimensión. Viajar es ver la vida expresada en muchas vidas.
Para nosotros, todo viaje físico es también un viaje interno, quizás lo que uno busca en cada viaje es encontrarse con uno mismo, sin darse cuenta. Y corre como Forest Gump, impulsado por una sensación profunda de moverse, de ir a encontrar algo, como pedazos de alma. Si, es como si tuviéramos el alma atomizada en diferentes lugares del mundo, como si muchas personas estuvieran guardando partes de ella, cuidandola; y con cada viaje, fuéramos recogiendola, completándola, como si fuera una obra de rompecabezas y juntáramos las piezas escondidas en alguna montaña, algún árbol, debajo de alguna piedra, en la mirada de un niño, en la sonrisa de un abuelo o en el abrazo de un desconocido con el que compartimos un momento inesperado.

Qué sobre el mañana?

Y sí, quizás sonreímos nerviosos mientras disfrutamos de la temperatura de la hierba en la palma de nuestras manos y nos preguntamos qué será del mañana. Será lo que sea, eso será. Porque «uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad”. Quien mejor que Borges para expresar lo que sentimos. Cada día ir descubriendo caminos, aprendiendo a bailar a diferentes ritmos, aprendiendo a fluir y encontrando las piezas de lo que somos profundamente en cada paso, con el mundo por delante.

[bctt tweet=»Si no te gusta donde estás, muévete, no eres un árbol. Jim Rohn» via=»no»]

¿Alguna vez has sentido el deseo intenso por viajar? Comenta si naciste para viajar en los comentarios!

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