Entre pasión y aventura

¿Vivir viajando o viajar viviendo? Cuando hicimos nuestro primer viaje por Sur América en el 2008, descubrimos que realmente para viajar no se necesita tener mucho dinero. Obvio, si necesitas tener dinero para despegar, pero ¿para qué no? Lo único que hace falta es tener ganas, empacar y salir. Ese viaje por Sur América nos dejó muchas enseñanzas, creo que una de las más importantes fue que se puede viajar con muy bajo presupuesto. Desde entonces, se me quitó la idea de que para viajar necesitaría mucho dinero (uno de los mitos más frecuentes). Decidí que viajaría más, cada vez que pudiera, en cada espacio, en cada excusa habría un viaje. Decidí acumular recuerdos y no cosas, decidí volverme coleccionista de historias, de fotografías, de momentos y decidí declararme ciudadana del mundo. (Qué fácil suena).

Te puedo compartir que, durante esos 5 meses de viaje, visitando 7 países, ¡nos gastamos cada uno sólo 50 dólares en TOTAL! Eso son 250 dólares mensuales, lo que es bastante poco si lo comparamos con la vida en una ciudad, de planta. Claro está, viajamos con carpa y con estufita y con ollitas y con las uñas: dormimos en estaciones de tren, viajamos encima de camiones de tomates, dentro de volquetas de arena… bueno, ¡estábamos en nuestros veintes! Y no hay sensación más maravillosa que la de la libertad que se experimenta cuando vives la vida a tu ritmo y con tus propias reglas… y sí, éramos libres. Y nos encantó. Durante ese viaje descubrí que algún bicho viajero me había picado y mis células se volvieron adictas a la adrenalina de lo inesperado, a la serotonina con la que me iba a dormir por las noches y a la estamina con la que me despertaba por las mañanas.

Viajar como una forma de experimentar la vida

¡Ah! pero un momento, aclaro que estoy hablando de viajar, como forma de experimentar la vida: de subir volcanes y montarse en buses malolientes, de llevar una mochila en la espalda con todo lo que necesitas para vivir… No estoy hablando de turistear, ni de ir en paquetes de “todo incluido” con horario de desayuno y con actividades agendadas para hacer el recorrido de los “imperdibles del lugar”. No señor(a). Yo te hablo de despertarte con friecito en medio de la bruma mañanera en una montaña perdida a buscar leña para preparar tu cafecito, te hablo de caminar por senderos poco recorridos, de perderte y pasar la noche en donde te coja, de agudizar tu observación, de ver los colores del mundo como si estuvieras viendo con lentes de 3D, de subir montañas, de tirarte de puentes y sentir que te salen alas.

Ese viaje fue un punto de partida para Mau y para mí.

 Marcó el inicio de nuestra relación, pero también porque marcó una forma de viajar que se convirtió en nuestro estilo de vida.

Hoy, 10 años después de ese viaje y con muchas millas recorridas juntos, te podemos decir que todo empezó con ese deseo. Vivir viajando, viajar viviendo. Viajar como invitación a la aventura, a cerrar los ojos y saltar, a dejarte sorprender y también a reflexionar, a confiar en la gente y descubrir que, hay gente bella en todas partes, que hay solidaridad y fraternidad.

Mucho ha pasado desde ese viaje en el 2008… Hemos recorrido playas, ciudades y charcos (como dice la canción), sobre todo hemos aprendido también a vivir de otra manera, a viajar de otra forma, un poco más lento y buscando y encontrando bienestar y propósito en cada lugar, haciendo de este nuestro estilo de vida. ¿Qué hemos hecho de raro? Nada en especial, tener muchas ganas, determinación y empeño para no dejarnos atrapar por el magnetismo de los estándares sociales y el sueldo, y el carro, la casa y la beca… Esa decisión nos impulsó tiempo después a iniciar con este proyecto y gracias a este blog, hemos descubierto nuevas formas de viajar.

travel couple asking for autostop- vamossomewhere

¿Qué hacemos cuando se nos acaba el dinero?

Lo mismo que tu! Trabajamos y conseguimos dinero de vuelta para poder seguir viajando. Claro, este es nuestro modo de vida; no tiene porqué ser el de todos y como todo, tiene sus pros y sus contras. A veces digo que suena más romántico de lo que en verdad es, porque al final, tus preocupaciones y las nuestras son las mismas: comer, dormir, amar, hacer tareas y encontrar el propósito de todo en la vida.

Si tu sueño ha sido viajar, si te quema por dentro ese deseo de explorar el mundo, te animo a arriesgarte, a cerrar los ojos y a saltar. No le preguntes a nadie, porque nadie va a vivir tu vida. Hazlo antes de que todo se vuelva el recuerdo de un anhelo. Deja el miedo, pide una licencia en el trabajo, sacate las vacaciones y andate de viaje largo, de los que te cambian de forma, que te expanden la cabeza y te sacuden el alma. Lo demás no se va a ir a ninguna parte. Siempre habrá casas, carros y puestos vacantes, porque es el sistema. Lo más bello de enfrentarte al miedo de la pérdida es que una vez lo desafías, se hace más pequeño para todo. Te sorprenderás de lo poco que habrán cambiado las cosas a tu regreso y de lo mucho que habrás cambiado tú.

Como dice Battuta: viajar te dejará sin palabras y luego te convertirá en contador de historias.

No vivas una vida, viájala!

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