Todo lo llamado destrucción en la naturaleza debe ser una creación – un cambio de lo bello a lo bello
John Muir 1869

Muy poco sabíamos nosotros que visitar a las Secuoyas Gigantes nos enseñaría una lección tan profunda para nuestr avida. Decidimos simplemente acampar en el Parque nacional Yosemite, un maravilloso santuario de granito que parece esculpido en marmol blanco. Además de sus valles, praderas y extensos bosques de California, los Parques Nacionales de Yosemite y Secuoya fueron el camino para un encuentro casi espiritual con la Madre Naturaleza.

Secuoyas Gigantes: los seres vivos más viejos y grandes del planeta.

Acampamos en Wawona, en el Parque Nacional Yosemite, cerca de Mariposa Groove, en donde están algunos de éstos árboles gigantes, pero decidimos conducir hasta el Parque Nacional de las Secuoya para ver a los más impresionantes, como el General Sherman.

Fue ciertamente chocante encontrarnos contra el tronco de un árbol en el que, en proporción, te ves y te sientes como una hormiga, pero lo que realmente nos impresionó fue comprender el complejo ecosistema de estos árboles fuertes y antiguos.

En un esfuerzo por preservar y proteger el primer Parque Nacional en los Estados Unidos, a principios del siglo XX, se decidió apagar y controlar los incendios naturales en Yosemite.

Los bosques enteros del parque comenzaron a morir. Las Secuoyas dejaron de reproducirse. Fue sólo hasta los años 70′ que se decidió adoptar una de las tradiciones de los nativos americanos de hacer incendios si no ocurrían naturalmente. El fuego quema la hojarasca, renovando el suelo y permitiendo que las semillas lleguen a la tierra. Los árboles viejos o débiles caen y mueren. Al enviar sus troncos a la tierra, además de pasar información y memoria como un legado a las nuevas especies de árboles jóvenes, estos «ancianos» con sus troncos dejan un camino lleno de nutrientes para nuevas semillas para que puedan sobrevivir y germinar.

Aquí es donde comenzamos a entender el sentido de la palabra resiliencia. Las secuoyas gigantes no son inmunes al fuego, pero su espesa corteza las hace resistentes a ellas, y lo más impresionante es que necesitan fuego para reproducirse.

Árboles resilientes…

La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a situaciones difíciles y a recuperar la forma como en la primavera. Además de ser criaturas inteligentes, interconectadas en una red invisible subterránea, estos árboles son capaces de sobreponerse a la adversidad, no importa qué tan difícil pueda parecer y de esos momentos difíciles, de esos poderosos incendios que enfrentan, ellos pueden superarlos y rehacer la vida, el bosque.

Las Secoyas Gigantes han estado ahí por miles de años, han visto todas y cada uno de nuestras guerras y tragedias. Ellas han sido testigos de desastres naturales y de cómo los hemos superado, juntos, como una especie conectada.

Aprendimos en el solemne silencio del bosque que, como ellas, nosotros también necesitamos el cambio, para avanzar y superar tragedias, apoyándonos entre todos, siendo capaces de ver el cambio como una transformación y una oportunidad de renacer, de crear nuevas oportunidades, nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas versiones de uno mismo. Ese es el valor de la resiliencia y lo aprendimos con las Secoyas Gigantes.

Mira alrededor tuyo, siempre habrá algo que aprender de la naturaleza.

Aquí, el video de esta bella y mágica experiencia.

¿Y tú, cómo has sido resiliente? Comparte con nosotros tu experiencia en los comentarios.

Gracias por leernos. Esperamos hayas disfrutado de éste artículo.

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